Sólo con papá o mamá no sirve.

La DGDEJ considera que un progenitor no puede aceptar la donación de un inmueble en representación de su hijo menor ya que la potestad parental compartida, tratándose de un acto de administración extraordinaria, exige la concurrencia del consentimiento expreso o tácito del otro (RDGDEJ de 7 de enero de 2015)

El Notario consideró que al tratarse de una donación pura y simple, entraban en juego las reglas de la administración ordinaria, en las cuales, y respecto de terceros de buena fe, se presume que el progenitor interviniente actúa con el consentimiento del otro (art. 236-8.2.a Libro Segundo del Código Civil de Cataluña, en adelante CCCat). Además, los progenitores vivían separados, habiendo atribuido la guarda y custodia a la madre que aceptó la donación en nombre del hijo, por lo que se remitía a su vez al régimen especial del art. 236-11 CCCat.

Ahora bien, el citado precepto contempla que o bien los cónyuges separados continúen ejerciendo la potestad parental conjuntamente, como ocurre en el caso concreto, o bien que celebren en escritura pública acuerdos de delegación o distribución de facultades (aptdo. 3 del citado art.) si antes no se habían previsto en convenio regulador aprobado judicialmente. Siendo la potestad parental compartida, se aplican las reglas generales del art. 236-10 (ejercicio exclusivo de la potestad parental por uno de los progenitores SÓLO en caso de imposibilidad, ausencia o incapacidad del otro)  y del art. 236-8 CCCat, y por tanto la cuestión fundamental es determinar si la aceptación del inmueble donado constituye un acto de administración ordinaria o extraordinaria.

Para ello, el art. 236-8. 2.b CCCat nos dice que son actos de administración extraordinaria los que precisen autorización judicial, concretándose en el art. 236-27 que resulta ésta exigible para “la aceptación de […] donaciones modales y onerosas”. La DGDEJ, en atención a la importancia económica y la escasez de este tipo de actos, entiende que predomina la adquisición de una propiedad que comportará obligaciones de índole procesal y fiscal, entre otras, y por tanto que excede del ámbito de la administración ordinaria. Añade que, en caso de no ser así, el art. 236-8. 2 no permitiría prescindir del consentimiento del progenitor no interviniente, sino que lo presumiría frente a terceros de buena fe, y en el caso concreto la donante (la abuela del donatario), ni es tercero (puesto que es parte en el negocio jurídico de donación), ni es de buena fe, puesto que conoce la circunstancia de que su nieto es menor de edad.

Resulta extraño, por otra parte, que la DGDEJ deje abierta la posibilidad de que el propio menor con capacidad natural hubiera aceptado por sí la donación, citando por este motivo el art. 531-21 del Libro Quinto del CCCat. En él, sin embargo, se señala que “pueden aceptar donaciones las personas que tienen capacidad natural”, pero que “las donaciones efectuadas con gravámenes, cargas o modos a personas en potestad parental […] deben ser aceptadas con la intervención o asistencia de las personas que establece el libro segundo”. Por tanto, si el órgano ha estimado que el acto tiene cabida en el ámbito de la administración extraordinaria por parecerse más a una donación modal u onerosa que a una pura y simple, no debería tampoco admitir que el menor con capacidad natural suficiente pudiera aceptarla y adquirir la propiedad por sí mismo y sin intervención de sus progenitores.

 

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3 comentarios en “Sólo con papá o mamá no sirve.

  1. Loreto García de Vega dijo:

    Agradezco la claridad de la exposición, que acerca ese mundo jurídico tan críptico a personas totalmente ajenas a él como yo.
    Se me plantea una duda en cuanto al término que utilizan “menor con capacidad natural suficiente”. Se refieren a una edad concreta o a un grado de madurez ponderado o …..?
    Reitero mi agradecimiento.

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  2. Leticia dijo:

    Gracias a ti, Loreto. La verdad es que es una muy buena pregunta. Con capacidad natural suficiente yo creo que se refieren al grado de madurez y discernimiento que tenga el menor de edad en el caso concreto que se plantee, dado que en otras ocasiones, si el legislador ha considerado que una edad inferior a los 18 es idónea para realizar un acto, así lo ha especificado (por ejemplo, en Derecho común pueden testar los mayores de 14 años). De todas maneras, me cuesta imaginar a un notario redactando la escritura de donación y diciendo que juzga a un niño de 15 años con capacidad natural suficiente para aceptar la donación… Quizás si se acompañase un dictamen médico que lo corrobore, a la DGDEJ le parecería suficiente.

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