El postulado del legislador racional y la cláusula suelo. Un poco de historia.

El postulado del legislador racional y la cláusula suelo. Un poco de historia.

El artículo publicado por Jesús Alfaro el pasado 14 de enero de su blog, Almacén de Derecho, (http://almacendederecho.org/la-proxima-sentencia-del-tribunal-supremo-las-clausulas-suelo/), titulado “La próxima sentencia del Tribunal Supremo sobre las cláusulas-suelo”, hace una distinción sin la cual no se puede comprender el aquelarre judicial y periodístico en que se ha convertido el asunto de las cláusulas suelo. No es lo mismo que la cláusula suelo sea abusiva por razón de su contenido, que la abusividad se desprenda de la falta de control de su debida transparencia en la incorporación al contrato. En el primer caso es abusiva para todos los españoles hipotecados, mientras que en el segundo habrá que ver préstamo por préstamo quién no podía, y quién sí, comprender lo que era una limitación a la variabilidad del tipo de interés.

La Directiva europea origen de toda esta cuestión (Directiva 93/13/CEE, del Consejo, de 5 de abril de 1993, sobre cláusulas abusivas en los contratos celebrados con consumidores) sancionaba claramente que no podía ser abusiva una cláusula por razón del objeto principal del contrato ni por la adecuación entre precio y retribución, siempre que su redacción fuera clara y comprensible. Por tanto, si su trasposición al ordenamiento jurídico español hubiera sido correcta, no estaríamos donde estamos, pues habría que examinar las circunstancias del caso concreto para determinar si se cumplían o no los parámetros de transparencia, para que procediera o no estimar abusiva la cláusula suelo en cuestión.

Dicho sea de paso, esos parámetros de transparencia ya se incluían en la Orden 10.577/1.994 de 5 de Mayo (posteriormente sustituida por la Orden EHA/2899/2011, de 28 de octubre, de transparencia y protección del cliente de servicios bancarios) que establecía únicamente que cuando se hubieran establecido límites a la variación del tipo de interés que no fueran semejantes al alza y a la baja, el notario debía consignarlo expresamente en la escritura advirtiendo de ello a las partes. Por tanto, aunque el papel lo aguanta todo, sobre todo a la hora de buscar culpables, no debe olvidarse que ésta y sólo ésta era la legalidad vigente en el momento en el que se concertaron la inmensa mayoría de los préstamos que hoy se discuten. De esta pauta de actuación, además, se desprende que el espíritu imperante era el de la Directiva europea -control de transparencia y no de contenido- a pesar del error del legislador español al que hace referencia Jesús Alfaro en su comentario.

Ahora, un poco de historia reciente. Nos remontamos a la tramitación parlamentaria de la Ley 7/1998, de 13 de abril, sobre Condiciones Generales de la Contratación, que modificaba a su vez la Ley 26/1984, de 19 de julio, General para la Defensa de Consumidores y Usuarios, con el fin de  incorporar al ordenamiento interno la directiva europea antes mencionada. Si leemos el Diario de sesiones VI de la legislatura (número 370) y especialmente la sesión 39 de 10 de febrero de 1998, podremos comprobar que en realidad el error fue una monumental metedura de pata de los miembros de la Comisión de Justicia e Interior, que aprobaron el texto en base a su plena competencia legislativa, pasando éste directamente al Senado.

La DA 1ª del proyecto de ley recogía la redacción original del art. 10 bis de la LGDCU, sobre la definición de las cláusulas abusivas, de acuerdo con el texto de la Directiva, y por eso especificaba que su “apreciación no se [referiría] a la definición del objeto principal del contrato ni su adecuación con el precio pactado”. Su inclusión en el texto final no debía ofrecer demasiadas dudas, pues solamente se había presentado una enmienda de supresión por parte de Izquierda Unida, la número 71, motivada por “algunos contratos de préstamo con tipos TAE de más del 30%”, que pudieran ser abusivos y dar lugar a indefensión. El Sr. Castellano, portavoz del Grupo parlamentario impulsor, vaticinó que iba a ser precisamente la discusión sobre los precios y el propio objeto del contrato la que daría lugar a más motivo de intervención.

Por su parte, el Sr. Burgos Gallego, portavoz en la Comisión legislativa del grupo parlamentario que entonces era mayoritario (el Partido Popular), fue breve y contundente (al menos en lo que respecta a sus declaraciones) al tildar de inadmisible la enmienda 71, pues se excluía del ámbito de la propia directiva, debiendo el legislador español respetar el contenido de la misma. Ningún otro Grupo Parlamentario de la oposición hizo amago de apoyarla. Qué sorpresa, sin embargo, cuando el Presidente de la Comisión, el Sr. Julio Padilla Carballada, propuso después una votación conjunta con otras dos enmiendas del grupo de Izquierda Unida, que el portavoz del grupo mayoritario dijo en su intervención que sí se iban a aceptar. Nadie detecta que se ha colado el número 71, y que al votar conjuntamente las enmiendas números 54, 70 y 71 de Izquierda Unida, que se aprueban por unanimidad, se colaba en la Ley española una singularidad respecto de la Directiva de la que nadie pareció ser consciente, probablemente ni el diputado de Izquierda Unida que la propuso, al que se dejó muy claro que sería rechazada. Ningún debate, ninguna reflexión, absolutamente nada. El texto pasa al Senado y sus Señorías ya se olvidan del tema. Hoy, casi veinte años después, obligados como estamos a presumir que el legislador se comporta de modo racional, y por eso sus disposiciones responden a un propósito coherente, intentamos desentrañar el sentido de aquella norma. Al final, quizá, todo sea mucho más simple y sólo se trate de un despiste, pero vaya con el error y la que ha traído consigo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s